El proyecto de construcción de todas las estructuras tiene un coste de 333 000 dólares y, además de la reconstrucción del paseo, incluye la construcción de nuevos bloques de hormigón cuya función será romper las olas del océano. El objetivo principal es que el diseño del rompeolas imite la forma de las rocas que se encuentran en esta zona.
A lo largo de una semana se construyeron las subestructuras de las rocas artificiales, rellenas de piedras naturales y reforzadas con una barra de armadura gruesa, pintada con pintura en polvo para protegerlas contra la corrosión. La propia capa decorativa de imitación de roca es excepcionalmente gruesa, para que resista las olas más fuertes que han devastado esta zona durante muchos años. Sin duda, este uso de rocas artificiales de hormigón, además de su función protectora, disimula a la perfección los bloques de hormigón en bruto y les aporta un valor estético. 15 de enero de 2020
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